8 consejos para comunicar con dibujos

Presentar también significa estar presente. Si apagamos el proyector por un momento, crearemos una relación diferente con su audiencia, una que evita abrumarlos con datos y favorece un diálogo entre iguales.

Presentar un tema con un póster dibujado a mano es muy diferente a hacer clic en una presentación de diapositivas.

  1. Dibujar en vivo. A medida que desarrollamos nuestro argumento, cada trazo del rotulador crea una imagen simple destinada a transportar definitivamente el contenido de nuestro mensaje a la mente de nuestros oyentes.
  2. Usa herramientas móviles. La alternativa más flexible al dibujo es usar tarjetas y otras herramientas móviles. Comenzamos con un paisaje pictórico prediseñado y vamos agregando conceptos clave a medida que avanzamos.
  3. Usa una chuleta. Si estamos dibujando en vivo, debemos pensar qué pertenece a dónde y en qué orden estará en el papel. Tener una lista de las palabras clave ya pensadas podría ayudarnos, y debido a que debe tener las manos libres para la presentación, la lista tendrá que estar en algún lugar visible.
  4. Usa la presentación para contar una historia. Si podemos evocar las emociones de la audiencia a través de la narración de historias, tendremos garantizada su atención. La simpatía, por ejemplo, se gana mucho más fácilmente a través de metáforas pictóricas que a través de diagramas.
  5. Mantener contacto con la audiencia. Se necesita práctica para dibujar y dirigirse a la audiencia al mismo tiempo. Por lo tanto, si estamos en una situación en vivo, asegurémonos de alternar entre dibujar y hablar.
  6. Alternar entre contenido verbal y visual. El lenguaje y las imágenes son dos medios de expresión diferentes, por lo tanto, debemos tratar de estructurar la presentación de tal manera que se complementen entre sí y no se repitan. Una imagen poderosa habla por sí misma y no necesita ser explicada. En lugar de describir nuestra visualización («Imagino que nuestro proyecto es un paseo por las montañas»), use la imagen como un trampolín para su discusión: «En nuestro camino a la cima, llegamos a este lugar en particular».
  7. El mensaje principal. «¡Tengo un sueño!» «¡Sí, se puede!» Los buenos oradores emplean mensajes simples que pegan. Estos mensajes se graban en la memoria de las personas y permiten que los argumentos y detalles subsiguientes se puedan rastrear más fácilmente.
  8. Hacer de la presentación una puerta de entrada al diálogo. La gente no aprende escuchando, sino discutiendo y reflexionando, cuestionando, relacionando el tema con sus propias experiencias, reflexionando y expandiendo un tema.