Muchas veces las preguntas que nos obligan a tomar postura de un lado u otro me incomodan. En la vida hay matices, situaciones, momentos en los que podemos pensar o sentir algo. Y afortunadamente otros en los que podemos hacerlo de la manera contraria. 

Siempre he ido con Lápiz en mano, para lo artístico y la escritura, y pero también para las matemáticas. Sí, me apasionan las matemáticas, aunque cuando tuve que elegir qué estudiar no me resultó fácil. Elegí la carrera un poco por descarte. Las carreras “tradicionales” que se cursaban de mi ciudad no me atraían.

Me gustaba arquitectura y la docencia, pero por aquel entonces, vivir de ello en mi ciudad era un tanto complicado.

Seguí consultando el catálogo local y ahí estaba “la carrera del futuro”: Ingeniería en sistemas de información. Tenía muchas matemáticas, programación y otras asignaturas interesantes. Así, que descartando a las demás solo me quedaba ésta.

Según empecé, fui forjando amistades, grandes amigos con los que sigo caminado hoy, fui asistiendo a clases, aprobando exámenes, las asignaturas me gustaban. Pero creo no fue sino hasta el tercer año, cuando me di cuenta de lo que haría al acabar la carrera. Y la verdad es que me atraía mucho.

Para ir terminando, te invito a escuchar el Poema Cero de César Brandon Ndjocu. Con mucha emoción, me atrevería a reformular la pregunta. ¿Por qué elegir entre ciencia o letras, si juntas pueden convertirse en algo maravilloso?