Ya acabando la carrera, empecé a dar clases en la universidad donde había estudiado. Me encantaba y en aquellos tiempos aprendían tantos mis alumnos como yo. Me di cuenta de que la docencia no solo me gustaba, sino que me apasionaba.

Al final entré en una empresa de consultoría, en la que desempeñé toda mi experiencia laboral en esa área. Me convertí en una de las empleadas más antiguas y a diferencia de lo que puedan pensar muchos, no me cansé ni me aburrí, pues llevé a cabo muchas tareas distintas.

Según fui adquiriendo experiencia fui teniendo más responsabilidades. Siempre trabajé en equipo, y para mí es una de las cosas que más nos enriquecen, las relaciones humanas, el escuchar y respetar las opiniones de los demás, compartir ideas y crear propuestas en las que todos hemos aportado algo, empatizar, apoyar, compartir mucho de nuestro tiempo vital.

El trabajo allí me permitió viajar, residir en tres países distintos, me empujó a mejorar mi nivel de inglés, al ser una multinacional también pude compartir largas jornadas laborales in situ o en remoto con gente de muchos países y culturas distintas…. y hasta conocer a mi gran amor.

Si bien tuve que tomar la decisión de ¿ciencias o letras? muy joven y me quedé con aquella carrera en la que no encontré motivos para descartarla, no me arrepiento de la elección porque es parte de lo que define quien soy y donde estoy.